lunes, 22 de septiembre de 2008

AL VOLVER

Acabo de regresar de vacaciones y me he encontrado con dos noticias bien tristes: la muerte de Andrés del Pozo Camarón y que Nati ha perdido un hijo en el accidente de Barajas

La última vez que vi al Dr. del Pozo, fue hace como un año. Me contó, que se encontraba muy bien y cómodo con el tratamiento que estaba siguiendo. Me pareció el Andrés de siempre: feliz, relajado y capaz de comunicar sosiego y tranquilidad como siempre recuerdo que hacia.
La primera vez que le vi, fue un día del año 1968(recién llegado yo al Hospital), cuando realizaba una laparoscopia y tomaba una biopsia hepática, a un paciente muy querido por mi. Se me ocurre ahora, que todo aquello pudiera yo decir de él, estaría contenido en una frase, que con inmenso cariño habría dicho él, nuestro querido Alejandro Prieto: “Se ha ido el Hombre Grande”

Lo de Barajas, aun siendo de por si algo tremendo, provoca una sensación mucho mas perversa, cuando te enteras que alguien que conoces, esta implicado. Conozco a Nati y a su hermana Ana desde hace muchos años. Sin duda que cuando dos mujeres como vosotras, cariñosas, amables, alegres, responsables , siempre con la mano tendida dispuesta a cooperar, sois victimas de una sin razón tan brutal, le hace a uno pensar que todo es mas injusto y doloroso. Para las dos – Madre y Tía - todo el cariño y un fuerte abrazo, mío y de vuestros compañeros de AHUPA .

Jose Melon

miércoles, 13 de agosto de 2008

AL TERMINAR EL CURSO

Esta época de año - al inicio de las vacaciones de verano – siempre la recuerdo como aquella en la que, al final del curso, unas notas/evaluaciones y la respuesta que aquello tenia en casa, me proporcionaba satisfacciones ò en caso contrario alguna reprimenda, pero el camino a seguir siempre estaba claro.
En la vida de un cirujano, tampoco era difícil apreciar, cual había sido el balance: publicaciones, congresos, mejoras en el trabajo diario, haber puesto en marcha nuevos proyectos, nuevas técnicas quirúrgicas…etcétera, de modo que no era difícil saber cual era el camino.
Traigo esto a colación, porque acorde con esta costumbre, mi balance de este primer curso de jubilado, ha sido muy positivo. Hemos creado AHUPA y conseguido su aprobación por la Comunidad de Madrid. Tuvo lugar la Asamblea General Constituyente. La primera reunión de la Junta Directiva. Puesta en marcha de la página Web y blog asociado. Se realizo el acto homenaje en memoria del Profesor Don Francisco Clément Casado. Despedimos el curso con la segunda reunión de la Junta Directiva.
Esto es una realidad con futuro. ¡¡Ahupa!!
Felices vacaciones

martes, 20 de mayo de 2008

Actividad literaria del Hospital

Me alegra ver la rica actividad literaria de los actuales compañeros del Hospital. Este fin de semana he leido varias publicaciones.
LA ISLA ESMERALDA de Fernando Ruiz Grande. Se trata de un relato corto,muy bien estructurado,en el que de forma muy amena ,cuenta como unos padres inician a su hijo en el hàbito de la lectura y que precozmente hijo y padres
obtienen los primeros frutos. Se deberia procurar su lectura en las escuelas.

LA PAPELERA DEL ANDÈN,es una historia intimista y entrañable, en la que Josefa Rivera cuenta, de cómo un jubilado contempla su pasado,de cómo se encuentra con su alma gemela y como ambos deciden romper amarras y recuperar el tiempo perdido.

LAVATIVA A LA DERIVA de Kalïn Mo. Se trata de un libro desternillante que supone una acida/amarga critica de una sociedad vacua,sin sustancia. Merece la pena.Os lo recomiendo.

Las dos primeras publicaciones las podeis encontrar en el la intranet del hospital y de la tercera podeis tener noticias en la secretaria de Digestivo creo yo.

viernes, 9 de mayo de 2008

La primera historia

Madrid a 9 de mayode 2008

En estos días aun precoces de mi jubilación, poniendo en orden mis papeles, acorde con mi nueva situación, me encontré, con el libro de Josefa Rivera, Historia del Hospital Universitario de la Princesa, y una carpeta con los documentos fundacionales de AHUPA y la dirección de su página Web. Ojeando este material, me asalto la idea, de porque no escribir “otra historia” del hospital con los recuerdo y experiencias de todos los que hemos pasado por el. Me refiero a todos esas cosas / historia que surgen espontáneamente en las conversaciones distendidas que tenemos cuando nos reunimos por uno u otro motivo. Son historias a cerca de de cómo era todo aquello, visto desde la perspectiva personal de cada uno y contado con la misma sencillez con la que con frecuencia hablamos de ello.

En mi caso se trata de una historia que guardo con gran cariño. En ella me veo como era: un médico recién graduado lleno de ilusiones, embarcado en un proyecto que consistía, en obtener una válvula aortica del corazón de un cerdo e implantarla en un corazón humano. Esto para la segunda mitad de los años sesenta era algo fantástico. Ahora que lo estoy recordando no me perdono, el no haber hablado de esto en al acto celebrado “in memoriam" al Dr. Castro Fariñas. Un día de 1966, él nos contó, a Ramón Arcas, a Vicente Rico y a mi, su idea de realizar una sustitución valvular aortica con una bioprótesis heteróloga preparada por nosotros en el hospital. Para ello solo disponíamos de ideas, la logística del hospital, la escasa información de Vinnet (Francia) y de O’brien (Australia), que habían realizado la intervención un año antes y muchas ganas.

Un día por semana, íbamos al matadero municipal de Legazpi. Con un medidor que nos habíamos diseñado, lo introducíamos por una sección transversal de la aorta, para conocer su diámetro. Si este era apropiado, con unos cortes obteníamos una parte del corazón sin dañar la válvula aórtica y lo introducíamos en suero salino refrigerado. Nos despediamos de Paquito y regresabamos rapidamente al hospital, en el coche del Dr.Torrente o del Dr.Rodriguez.

El proceso de preparación consistía en dejar el anillo aórtico con sus tres valvas y medio centímetro de pared aórtica. Llegamos a tener una notable destreza en este proceso de preparación de las válvulas. Esta operación la hacíamos en ambiente estéril nada más llegar. Luego las introducíamos en unos frascos de cristal muy aparentes para la ocasión, que Arcas se había conseguido no se donde. Los etiquetábamos con la fecha, diámetro de la válvula y el tipo de líquido conservador. Luego los bajábamos a el frigorífico de la farmacia donde el Dr. Montilla se hacia cargo de ellas. Su colaboración fue crucial. Gracias a él, tuvimos dos soluciones conservadoras: una de antibióticos y otra de glutaraldehido. Después de bastantes ensayos conseguimos que los cultivos de las válvulas fueran estériles sin deterioro de la estructura histológica.

Hicimos multiples implantes de estas válvulas en corazones de cerdo,para poner a puntola tecnica quirurgica.Los primeros ensayos clínicos, los hicimos, usando los velos valvulares para realización de timpanoplastias, que llevo a cabo el Dr. Zabala. El resultado funcional fue perfecto y no hubo infección ni rechazo en ningún caso. Nos sentimos muy satisfechos. La idea funcionaba

Finalmente en abril de 1967 realizamos la primera sustitución valvular aortica con una válvula aortica de cerdo, que habíamos preparado en el hospital. Me acuerdo muy bien Yo vivía entonces en el hospital. Me pase la noche auscultando a la paciente: segundo tono aortico perfecto y ausencia de soplos. Era estupendo.
Recuerdo la cara de admiración de todos los que auscultaban a la paciente. De forma muy especial al Dr. Castro Fariñas, que me decía mientras auscultaba a la paciente: “ha oído usted Melón”. También recuerdo a un cardiólogo de otro hospital. al que acompañaba el Dr. Martín, auscultando a la paciente. El cambio de la auscultación del pre al postoperatorio era espectacular. Era la de un corazon normal y que nada tenia que ver con el tremendo sonido de la vavulas metalicas de entonces. Este énfasis que pongo en la ausculacion,tiene su explicación en que por entonces de la ecocardiografia no se habia inventado,de modo, que lo unico que teniamos era el fonendo.

Al final del primer año,aparecen los primeros casos de recidiva de insuficiencia aortica protesica. Se empezo a pensar que la forma de evitar esto era suturar la válvula a un anillo de titanio forrado de dacron y luego suturar este al anulo aortico. Poco tiempo después, un dia, una marca comercial, nos presento una válvula aortica,exactamente igual a las preparadas por nosotros, suturada en un anillo
Ni que decir tiene que aquí acabo nuestra aventura, pues conseguir nosotros, los anillos para fijar a ellos las válvulas que traíamos del matadero excedía a las expectativas más optimistas. Nuestra historia esta pues, en lo que fueron los origenes de las actuales bioprótesis aorticas.

Historias como esta han hecho posible que el hospital – como dice su actual Gerente Dr.Gomez Zamora en el prologo al libro de Josefa Rivera – haya sido capaz de “…cabalgar sobre tres siglos y  siempre en primera linea.”

Seria estupendo que os decidierais a escribir vuestra historia en el ciberespacio; en el BLOG de AHUPA. Podeis contactar comigo (pepemelon@gmail.com) o con cualquier otro miembro de la asociación.

Jose Melon